Protegerse del sol no se trata sólo de ponerse protector solar en la playa. Los rayos UV te llegan en la ciudad e incluso en días nublados, y los principales errores no suelen ser no tener protección alguna, sino usar muy poca, aplicarla muy raramente o confiar solo en ella.
Qué funciona mejor
- Protección en capas: la sombra, la ropa, una gorra o sombrero y el protector solar funcionan mejor juntos que cualquiera de ellos por separado.
- Un protector solar con suficiente SPF: para el uso diario, muchas personas eligen al menos SPF 30.
- Reaplicación: una aplicación por la mañana generalmente no es suficiente si permaneces afuera por mucho tiempo, sudas o te limpias la piel.
- Atención a las zonas olvidadas: las orejas, el cuello, la parte superior de los pies, la nariz y las manos suelen quemarse primero.
Errores peligrosos
- Una capa simbólica muy fina: si se aplica muy poca, la protección real es inferior a la cifra que figura en el paquete.
- Creer que las nubes resuelven el problema: los rayos UV aún atraviesan la capa de nubes.
- Permanecer al sol del mediodía sin sombra: suele ser cuando el riesgo de quemaduras es mayor.
- Tratar el protector solar como un permiso para permanecer más tiempo al aire libre: no es una armadura ni una licencia para permanecer bajo el sol directo durante horas.
Detalles útiles
- La ropa también importa: las telas densas y las mangas más largas a veces pueden proteger de manera más confiable que una omisión de protector solar.
- El agua, la arena y las superficies brillantes aumentan la exposición: reflejan parte de la radiación.
- Si tu piel ya se está enrojeciendo: es mejor pasar a la sombra de inmediato en lugar de esperar que pase.


