La comida antes de un entrenamiento no solo debe "dar energía". También debe evitar obstaculizar el movimiento, la respiración y la digestión. La regla útil más simple es esta: algunos carbohidratos fáciles de digerir para obtener energía, una cantidad moderada de proteínas y muy poco de cualquier cosa que se encuentre en el estómago.
Lo que suele funcionar bien
- 1,5 a 3 horas antes: una comida normal con granos, tostadas, patatas o arroz más algo rico en proteínas como yogur, huevos o carne magra.
- 30 a 60 minutos antes: un aperitivo ligero que no sobrecargue el estómago, como un plátano, una tostada o una barra pequeña sin demasiada grasa.
- Los alimentos simples a menudo funcionan mejor que la "magia deportiva": para un entrenamiento ordinario, generalmente no necesitas trucos de nutrición complicados.
Qué es mejor evitar antes de entrenar
- Alimentos muy grasos: se digieren lentamente y a menudo causan pesadez.
- Grandes cantidades de fibra justo antes de comenzar: los frijoles, una ensalada enorme o muchas verduras crudas pueden no sentirse bien durante el movimiento.
- Comida picante o desconocida: un entrenamiento es un mal momento para los experimentos.
- Comer en exceso "por si acaso": un estómago lleno no te hace más fuerte. Por lo general, solo hace que el entrenamiento sea menos cómodo.
- Cuanto más duro sea el entrenamiento, más importante es no comer en exceso: correr y saltar se combinan peor con comidas pesadas que con una caminata tranquila.
- Tu propia tolerancia importa más que los consejos genéricos: la misma comida funciona de manera diferente para diferentes personas.
- La prueba principal: después de comer, debe sentirse listo para moverse, sin sueño ni pesadez.

